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Resequedad de la piel en invierno: qué la causa y cómo recuperarla

La resequedad de la piel en invierno es una de las consultas más comunes en esta época del año, especialmente en climas fríos con viento, nieve y calefacción constante. No se trata solo de una sensación incómoda: es una señal de que la piel está perdiendo agua y su barrera natural se está debilitando.

Entender por qué ocurre y qué necesita la piel para recuperarse es el primer paso para evitar que el problema se vuelva crónico durante la temporada invernal.

¿Qué provoca la resequedad de la piel en invierno?

En invierno, la piel se enfrenta a un entorno que favorece la deshidratación constante. El aire frío contiene menos humedad, lo que acelera la evaporación del agua presente en la piel. A esto se suma el uso de calefacción en interiores, que reseca aún más el ambiente.

El viento frío también cumple un papel importante: debilita la barrera cutánea, haciendo que la piel pierda agua con mayor facilidad y se vuelva más reactiva. Como resultado, incluso pieles normales o mixtas pueden experimentar resequedad, descamación o enrojecimiento durante esta época.

Cómo identificar si tu piel está reseca o deshidratada

Una piel reseca en invierno no siempre se siente igual para todos, pero hay señales claras que indican que necesita hidratación profunda y reparación:

  • Sensación de tirantez después de lavar el rostro
  • Aparición de zonas ásperas o con descamación
  • Líneas finas que se ven más marcadas
  • Ardor o incomodidad al exponerse al frío
  • Enrojecimiento, sobre todo en mejillas y nariz

Cuando estos síntomas aparecen, la piel no solo necesita “más crema”, sino una rutina que aporte agua, protección y calma.

Qué necesita la piel para recuperarse del frío

Para mejorar la resequedad de la piel en invierno, los dermatólogos y expertos en cuidado de la piel coinciden en tres necesidades clave:

  • Primero, hidratación profunda, para reponer el agua que la piel pierde constantemente.
  • Segundo, refuerzo de la barrera cutánea, para evitar que esa hidratación se evapore.
  • Tercero, ingredientes calmantes y antioxidantes, que ayuden a la piel a adaptarse al estrés ambiental del clima frío.

Ingredientes que ayudan a combatir la resequedad de la piel en invierno

El ácido hialurónico es uno de los ingredientes más recomendados para climas fríos porque atrae y retiene agua en la piel. Esto ayuda a reducir la tirantez y mejora la elasticidad, incluso en ambientes secos con calefacción.

La vitamina E es clave para proteger la piel durante el invierno. Su acción antioxidante ayuda a reparar la barrera cutánea dañada por el frío y reduce la pérdida de humedad, aportando confort y suavidad.

El ácido azelaico, cuando está bien formulado, también puede ser beneficioso en invierno. Ayuda a reducir el enrojecimiento causado por el frío, mejora la textura de la piel y fortalece la barrera cutánea sin generar resequedad adicional, algo importante cuando la piel está sensibilizada por el clima.

Una solución equilibrada para la piel en invierno

En climas fríos, la piel no responde bien a productos extremos. Necesita fórmulas que hidraten, protejan y calmen al mismo tiempo. En este contexto, BALANCE de Bea Skincare funciona como una solución diseñada para ayudar a la piel a recuperar su equilibrio natural durante el invierno.

Su combinación de Ácido Azelaico 10%, Ácido Hialurónico y Vitamina E aborda las principales causas de la resequedad de la piel en invierno: pérdida de agua, barrera debilitada e inflamación provocada por el frío.

Más que tratar un solo síntoma, ayuda a que la piel se adapte mejor a las condiciones climáticas invernales.

Conclusión: cómo evitar la resequedad de la piel en invierno

La resequedad de la piel en invierno es una respuesta natural al clima frío, pero no tiene por qué convertirse en una condición permanente. Una rutina enfocada en hidratación profunda, protección de la barrera cutánea y activos bien formulados puede marcar una diferencia real en cómo se ve y se siente la piel durante esta temporada.

Cuidar la piel en invierno no es hacer más, sino darle exactamente lo que necesita.

Preguntas frecuentes sobre BALANCE y sus ingredientes

¿BALANCE de Bea Skincare es adecuado la resequedad de la piel en invierto?

Sí. BALANCE está formulado para ayudar a la piel a recuperar su equilibrio cuando está debilitada por factores externos como el frío, el viento y la calefacción. Su combinación de ingredientes hidrata, calma y protege la barrera cutánea, algo especialmente importante en invierno cuando la piel pierde agua con mayor facilidad.

¿El ácido azelaico reseca la piel?

El ácido azelaico puede resecar si se usa en fórmulas agresivas o sin ingredientes hidratantes que lo acompañen. En BALANCE, el Ácido Azelaico 10% está equilibrado con Ácido Hialurónico y Vitamina E, lo que permite obtener sus beneficios calmantes y reparadores sin comprometer la hidratación de la piel.

¿BALANCE se puede usar si mi piel está sensible por el frío?

Sí. En invierno es común que la piel se vuelva más sensible y reactiva. BALANCE ayuda a reducir el enrojecimiento y la inflamación asociados al clima frío, al mismo tiempo que refuerza la barrera cutánea. Aun así, como con cualquier producto, se recomienda introducirlo de forma gradual si la piel está muy sensibilizada.

¿Qué función cumple el ácido hialurónico en BALANCE?

El ácido hialurónico ayuda a atraer y retener agua en la piel, lo que mejora la hidratación y reduce la sensación de tirantez. En climas fríos y secos, este ingrediente es clave para mantener la piel flexible, suave y confortable durante el día.

¿Por qué la vitamina E es importante en invierno?

La vitamina E actúa como antioxidante y protector de la barrera cutánea. En invierno, cuando la piel está expuesta al viento, al frío y a ambientes secos, ayuda a prevenir la pérdida de humedad y a reparar la piel dañada por el estrés ambiental.

¿Puedo usar BALANCE todos los días durante el invierno?

Sí. BALANCE está pensado para el uso diario. La constancia es especialmente importante en invierno, ya que la piel se enfrenta de manera continua a condiciones que favorecen la resequedad y la deshidratación.